Dios en contra del orgullo y la soberbia


Por Benito Islas

Reflexión: “¿Sacarás tú al Leviatán con anzuelo, o con cuerda que le eches en su lengua?”…La gloria de su vestido son escudos fuertes, cerrados entre sí estrechamente. El uno se junta con el otro, que viento no entra entre ellos…Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos los soberbios. Job 41:1, 15-16, 34

Varones de Dios, describen el Leviatán, como una criatura de mar grande, posiblemente un dinosaurio. Y como tal bajo el control de Dios.
Dios utiliza la fuerza y el poder del Leviatán para ilustrar a Job su debilidad y fragilidad. Dios pide a Job considerar lo impotente que es ir en su contra; incluso las criaturas marinas que Él ha creado y a entender su posición en el universo.
Dios indica a Job que nunca debería tirar fuera del agua el Leviatán con un gancho, que parecería indicar que el Leviatán podría ser una ballena.
Lo que sea su naturaleza, el Leviatán es grande y lo suficiente poderoso para ser sujeto solamente al control soberano de Dios.
Por lo tanto “Leviatán, es la personificación del espíritu del orgullo. El orgullo es lo contrario a un corazón arrepentido, humilde y quebrantado en el que Dios habita.
Dios resiste el orgullo y da su respaldo a quienes han dado al orgullo un lugar de autoridad en sus vidas. Aquellos que están en el ministerio de liberación estarán familiarizados con el Leviatán, el espíritu del orgullo.
Quizá le sorprenda encontrar espíritus que se identifican a ellos mismos como Leviatán. Quiero decirles apreciables lectores y hermanos, que Leviatán se protege con una armadura.
Las personas orgullosas tienen una manera de cerrarse y meterse detrás de las escamas del orgullo. Cuando atacamos a Leviatán, atacamos sus escamas y lo despojamos de ellas.
La Biblia dice: “La batalla contra el orgullo puede ser una de las más difíciles pruebas que enfrente contra el pecado, Leviatán habita en lo profundo.
El orgullo puede estar profundamente arraigado en tu vida, o en nuestras vidas y puede resultar muy difícil deshacerse de él. Está en el mar que representa las naciones. Hace hervir el mar profundo y es responsable de la inquietud.
Liberarnos del Leviatán, produce paz, favor, gozo y libertad. En algunos tiempos en el Antiguo Testamento, el faraón era un Leviatán.
“Dios liberó su pueblo de las manos del faraón, nos enseña la Biblia, mediante unos juicios terribles. El pueblo salió de Egipto y viajó hasta la tierra prometida, una tierra donde fluía leche y miel. La prosperidad llegará tras la liberación de Leviatán.
El arrepentimiento demuestra humildad y una apertura a que se haga la voluntad de Dios. Demuestra que nos hemos dado cuenta de su soberanía Divina y sabiduría.
El arrepentimiento es una señal de haber recibido el propósito y el beneficio de la muerte de Cristo.
Cuando nos arrepentimos aceptamos la justicia de Cristo. Tú que lees esta reflexión. Y no has aceptado a Jesucristo como tu Salvador, te encomiendo que lo hagas ahora. Él tiene para ti cosas maravillosas y te garantiza la vida eterna.
Dios  bendiga ricamente a todos mis lectores.

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